viernes, 5 de octubre de 2012

De ti, de mi, del alcohol....

Una copita pon que yo te pongo mi corazón.


Algo cierto es que la realidad siempre supera la ficción, y tengo que admitir que al ser como soy, la realidad siempre me deja en desventaja. 
Estaba en una época de aquellas, en las que no me encuentro ni en el espejo, acababa de descubrir que tengo consciencia y una bastante hipócrita por cierto. Me sentía errática en todo. Entonces opté por eliminar aquello que hacia doler mi conciencia. Empecé por el alcohol, causa de gran parte de mi vida social, causa de descubrimiento de mi lado "social", causa de mi gastritis, causa de muuuuuuuchas aventuras y uno que otro problema; pero la razón principal para eliminarlo, ¿no es bueno para mi salud? ¿no es lo que mis padres quieren? ¿no es bueno para mi bolsillo? Esas son buenas razones verdad? Pero no, esa no es la razón por la que decidí dejarlo, la razón fue él, este brebaje de los dioses fue el que me llevo a conocerlo y a regalarle el poco corazón que tenía.
Pero bueno, alcohol eliminado.
Luego, fue eliminarme a mi, más bien ponerme en modo zombie, en el modo que mis padres quieren verme, nunca me ha importado lo que piense la gente, pero mis padres, es otro tema, no les tengo miedo ni tengo, pero he visto su lucha para darme lo que tengo y lo mas importante he sentido el cariño que no he sentido de nadie más. 
Entonces, modo zombie activado, procesando buenas calificaciones.
Finalmente, y no se porque lo mas importante, eliminarlo a él. En esto podría pasarme horas intentando razonar conmigo misma el porque. Pero a la final solo queda claro que no sé, no sé como ni cuando llego a gustarme tanto y a poderme tanto; solo sé que no es sano para mí, entonces eliminado.
Y ese era el panorama, desvelos en compañía de un cuaderno, ya no de una biela y un ebrio; buenas calificaciones, padres orgullosos, no vicios, no rarezas, no mi, conciencia tranquila. Y él, pues ya solo era un débil zumbido en mi hipotalamo. 
Un viernes desperté con él a mi lado y lo único que recordaba era haber bebido unas muchas cuantas botellas de alcohol que fácilmente entraría en la categoría de gasolina.
Y todo lo anterior se fue al carajo, así en cuestión de horas.
Puedo tener muy claras muchas cosas, muchos ideales, muchas ideologías, muchas convicciones. Pero respecto a él no tengo claro nada, yo no soy yo con él. 
Y no es de mi, ni de él, es del alcohol que saca lo que esta muy escondido en mi y es de nosotros siendo un desastre juntos.