miércoles, 26 de septiembre de 2012

De lo material: mi vida en medio de la realidad



No solo vivo del aire 




Siempre me pasa que pasa mucho a  mi alrededor  y percibo poco, resulta que tengo la percepción de la realidad en otro lugar del cerebro o a lo mejor carezco de ella. Debo reconocer que me duermo cuando sale Marx en la conversación, que a duras penas sé si tenemos o no presidente y que siempre digo que bien podría vivir en una cueva en medio de la selva porque no necesito ni dinero ni cosas materiales ni a la gente. Para bien o para mal así soy. Y todo es color amarillo desprecio o gris rata. Hasta que sucede algo que me saca de órbita y me devuelve a este mundo. Robaron en esta vecindad que llamo casa y  desde entonces me siento paranoica e insegura, odio a los ladrones, me desespera dejar sola la casa y solo quiero irme a recluir a un nuevo rincón seguro. 
Y todo esto no solo porque este loca (bueno también), sino porque me desperté de pronto en un mundo que se cae a pedazos, me fije en las arrugas de mi padre y me pregunte cuantas noches en vela pasará él para que que yo duerma tranquila. Y me dije que las pocas cosas que tengo de valor económico a el le costaron mucho. Y como consecuencia de todo esto empecé a buscar medidas desesperadas para cambiarme de casa o hacer esta más segura. Pero cambiarse de casa es todo un drama y si alguien me quiere robar ni mil candados lo van a impedir. y...y....y...y...y...y.
Y nada, me di cuenta que estaba atándome a lo material, yo que quería ir a vivir bajo un puente. Entonces dejar ahí y que sea lo que tenga que ser. ¿Y el esfuerzo de mi padre? ¿Mi materialismo no es más que una pobreza disfrazada? ¿A la final es peor atarse a las cosas o a la gente? Y el dilema continuará... lo único cierto es que nací en la época y en el planeta equivocados. 
En fin, lo dicho, todo lo que respecta a la realidad cotidiana no es para mi, carezco de la vocación de gente.
Y como dijo Oliviero: de que me sirve tener casa, coche, ropa si me voy a la final me voy a morir.