martes, 25 de febrero de 2014

Él: un niño

En esos momentos era cuando se preguntaba si no estaría enloqueciendo después de todo. Habían alcanzado ese estado de calma que aunque lleno de incertidumbres era mejor que las horas de llantos, que los puntos finales que no lograban desprenderse de los puntos suspensivos y sobre todo era mejor que enfrentar una decisión definitiva. Esas noches en que solo la luna los descubría se olvidaban de todo, de lo que querían decirse y de lo que había que decir... ambos dejaban que sus manos y sus labios hablasen por si solos, en el que debería ser el lenguaje universal de los que se aman.
Pero en opinión de ella no siempre era así, entonces había dedicado muchas horas bajo ese árbol en donde tantas veces lo tuvo junto a ella para decidir que era lo que debía ser dicho, sus monólogos avanzaban mucho pero siempre terminaban estancados en algún punto... por eso había callado tanto. Pero esa noche se topo con su mirada y se dio cuenta, esa era una mirada de una niño... el hombre que tanto amaba era un niño y estaba lejos de ella por cosas mas incomprensibles que el tiempo.
Pero ella lo amaba y no importaba mas, podía pasar toda la vida teniéndolo así de cerca... tan cerca que podría contar sus poros.
...entonces porque no podía ser feliz del todo?