martes, 12 de marzo de 2013

Los amados muertos


Es media noche. Antes del alba darán conmigo y me encerrarán en una celda negra, donde languideceré interminablemente, mientras insaciables deseos roen mis entrañas y consumen mi corazón, hasta ser al fin uno con los muertos que amo.
Mi asiento es la fétida fosa de una vetusta tumba; mi pupitre, el envés de una lápida caída y desgastada por los siglos implacables; mi única luz es la de las estrellas y la de una angosta media luna, aunque puedo ver tan claramente como si fuera mediodía. A mi alrededor, como sepulcrales centinelas guardando descuidadas tumbas, las inclinadas y decrépitas lápidas yacen medio ocultas por masas de nauseabunda maleza en descomposición. Y sobre todo, perfilándose contra el enfurecido cielo, un solemne monumento alza su austero capitel ahusado, semejando el espectral caudillo de una horda fantasmal. El aire está enrarecido por el nocivo olor de los hongos y el hedor de la húmeda tierra mohosa, pero para mí es el aroma del Elíseo. Todo es quietud -terrorífica quietud-, con un silencio cuya intensidad promete lo solemne y lo espantoso.
De haber podido elegir mi morada, lo hubiera hecho en alguna ciudad de carne en descomposición y huesos que se deshacen, pues su proximidad brinda a mi alma escalofríos de éxtasis, acelerando la estancada sangre en mis venas y forzando a latir mi lánguido corazón con júbilo delirante... ¡Porque la presencia de la muerte es vida para mí!

H.P. Lovecraft 

domingo, 24 de febrero de 2013

Máscaras





Quisiera poder entenderlo yo primera antes de explicártelo… pero eso implicaría quitarme la máscara, la máscara que nunca me he quitado… tengo miedo de lo que hay debajo….
Teme tu también y seamos dos miedosos que prefieren hablarse con sus mascaras…. No te conozco, no me conoces…. Seamos felices así. Pero cuando el corazón hable no podremos callarlo, yo no podré y tú me conocerás y entonces… tal vez te vayas. 

domingo, 17 de febrero de 2013

Efecto Avestruz

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.


Siempre he sido esa paria apolítica de todo grupo, a la que preguntan quien es el alcalde de tal lugar y a duras penas sabe que existe tal lugar y tengo que confesar que no sé que coño hace un alcalde. Así que encima de todas las etiquetas que acostumbran a ponerme tengo que lidiar con esta, pero ha sido algo confuso en especial porque el hecho de que  yo que siempre tengo un libro entre las narices no pueda opinar de política es algo vergonzoso y no ayuda el estar rodeada de gente que se involucra mucho en esos temas. Entonces por cuestiones de honor decidí formarme en el ámbito político y me devore libros de la talla de Rousseau, Hoobs, Maistre y resultó frustrante porque al leerlos entendía algo y podía hablar de ello pero al día siguiente no me acordaba ni el nombre del libro. Y todo eso no podía atribuirle a mi inteligencia que si bien no es genial tampoco es mediocre, no, esa situación era culpa de mi naturaleza simplista. Pero entonces comenzaban los problemas porque todos dicen que el hombre es un ser político por naturaleza, y la verdad que babosada más grande, prefiero ser antinatural si la naturaleza me va a obligar a elegir gente que ponga leyes para evitar que nos matemos entre todos, en realidad esa necesidad que tienen algunos de la política es muy patética (a mi parecer claro). Pero se gastan millones en campañas políticas, nos bombardean con propagandas, nos hacen perder un domingo en tramites para obtener un  papelito que diga que somos ciudadanos y todo para que siga habiendo gente que se muere de hambre, para que sigan matando, para que el mundo se siga yendo al carajo.
Entonces de acuerdo a esto yo simplemente debería negarme a ir y votar, coger mis cuatro cosas y largarme a vivir en una cueva con mi vaca lechera, fuera del sistema impuesto por el mundo. Aún así fui a votar por el que es menos peor que el resto, me deje llevar por esta ola de patriotismo y "normalidad" en vez de hacer valer mis ideologías y defender mi naturaleza antinatural. 
En definitiva hice como las avestruces, metí mi cabezota en el agujero para evitar ver la realidad y no tener que hacer el mínimo esfuerzo por cambiarla.
 A veces simplemente uno no puede evitar decepcionarse de ser quien es :S

jueves, 7 de febrero de 2013

A buen entendedor pocas palabras :D

En línea recta

La línea recta es el camino más corto entre dos puntos, pero no el más atractivo.


No sé en donde es exactamente que nos machacan con eso de que la linea recta es el camino más corto entre dos puntos, pero es típica pregunta de clases. Aunque nunca jamás uno se ponga a pensar en las implicaciones. Estaba el otro día en medio de un drama con chanclazos y todo, y mientras me insultaban ( o tal vez no era a mi ¿?) pensaba en que fácil sería todo si las cosas se dijeran y se hicieran de frente. Y esa a sido siempre mi filosofía: simplificar las cosas (en especial las cosas que involucran gente) pero eso funciona muy bien en teoría corriendo el riesgo de que tachen de facilista. Pero por ejemplo, llega ese incomodo momento en que le invitan muy "amablemente" a uno a opinar de amores o engaños ajenos y en ese caso la experiencia me ha enseñado a morderme la lengua y fingir demencia, pero no falta esa gente que lo machaca a uno para que opine y claro para facilitar las cosas y poder seguir en paz uno dice algo muy parecido a lo que se piensa pero que no es lo mismo y esa filosofía simplista se da la vuelta y de la nada nos encontramos en medio de un drama con el peligro de salir con un ojo morado. 
Eso por decir un ejemplo, están también todas esas conversaciones que postergamos por temor o esos sentimientos que no decimos por vergüenza y esa persona a la que siempre queremos ir a saludar de frente pero preferimos mirar de reojo. 
Pero no, no nos ponemos los pantalones jamás, en lugar de elegir ese camino directo nos vamos por los callejones aledaños esperando llegar sin menos rasguños, pero llegamos (si es que llegamos) peor que boxeadores. 
¿Entonces porque complicarnos tanto? Creo que simple y sencillamente porque no tiene gracia que todo salga perfecto porque de esos grandes errores se aprende mucho y se vive aun más. 
¿Y para que más estamos aquí si no es para aprender de la vida?
Así que las curvas y desniveles están permitidos, pero creo que la cobardía no es nunca una opción.

domingo, 20 de enero de 2013

Tentación

El diablo es puerco...

Era mucho peor de lo que siempre imaginaba; en sus noches solitarias le atormentaban los recuerdos, se pasaba horas imaginando situaciones extravagantes, reacciones indebidas y se desvelaba ideando formas de eludir la decadencia de si misma que desencadenaba esa mirada. Pero otras noches era aún peor, podía casi percibir la llama de sus pupilas y el grito de sus instintos; lo veía en los reflejos de la luna sobre el jarrón solitario de la repisa, en las formas terrosas  que bailaban en el techo observándola retorcerse en la cama, en el murmullo de las hojas que no lograban arrullarla, en el sonido muerto de la calle a media noche... entonces no era dueña de si misma y entre fiebre y escalofríos solo encontraba consuelo en el fantasma amargo de las almendras en el amaretto de la cocina o ahogándose en el humo de los cigarros y solo cuando la crisis no era tan fuerte, una ducha más fría de lo normal lo arreglaba todo... por el momento.
Porque había días en los que era inevitable el encuentro. Cuando sus pies salían felices, las nubes bailaban para ella y se encendía un martilleo en su corazón, era la esperanza de que no iba suceder nada, de que iba a evitar su mirada. En cambio cuando salía descalza, el cielo era opaco y su respiración empezaba a fallar por adelantado.
Pero a la final siempre era igual, rehuía su mirada alejándose del sonido agudo de su voz, intentaba ignorar el escozor de su piel cuando sus átomos clamaban por correr hacia la tentación e inevitablemente terminaba encontrándose con su mirada.
Se descomponía su cuerpo, sus extremidades obedecían a alguien ajeno, era inconsciente que sus pies la alejaban de la razón y se dejaba sumergir en el mar de lo prohibido, bordeando la locura cuando su piel se juntaba con la de él; entonces su mente daba un salto mortal y su conciencia se iba de paseo.
En ese estado incluso podría asesinar... y no lo lamentaría. 

martes, 1 de enero de 2013

Cosas importantes




Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni porque nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo.