domingo, 30 de octubre de 2011

La casa de los 1000 cuerpos

Voy a ver esta película antes de irme a dormir, la menciono por quienes se empeñan en festejar Halloween (:S) en realidad es en estas fechas que uno se acuerda de este tipo de cosas. Bueno, no es la mejor película y tampoco el contenido es muy profundo que digamos, pero mi lado camionero lleno de humor extravagante, cerveza y papas fritas aprecia esos personajes tan desquiciados que nos perturban e incomodan. Aclaro que no a todos les va gustar es demasiado Rob Zombie. 
Pero bueno para una noche interesante ahí se las dejo. 

lunes, 24 de octubre de 2011

Y vuelves

Mi ego lo sabía y hubiera sido muy malo para él si no hubiese sido cierto, mi parte no egoísta también lo deseo mucho, hubo veces en que me sentí perdida sin ti, absurdo porque contigo me hundía cada vez mas en ese pantano de mentiras y me transformaba en alguien que no conocía.
Han sido unos días bastante peculiares y sabía que algo se avecinaba, confieso que me he quedado sin palabras y en blanco. Te quiero aun, lo sé, pero a quien creí que eras, tu verdadero rostro lo veo a diario en los rostros de la gente hipócrita e interesada con la tengo que convivir. 
No me importa ser cursi, tal vez sea la ultima vez, así fue lo nuestro tan cursi y corriente, tan de este mundo... ahora sé que no puedo lidiar con eso.
Ya te he perdonado, aún te pienso, y en mi corazón siempre habrá un lugar para ti aunque sea lleno de rencor pero si decides volver ahora ya no tienes donde, no estoy donde me dejaste. 

domingo, 16 de octubre de 2011

Oportunidades

Si me pides una oportunidad, espero poder negartela. Si no lo hago debes tener en cuenta que estoy llena de peros, peros en mi contra y en contra del mundo; que sospecho que mis sentimientos son letras en tinta y no acciones. Que no me veras a diario y que tampoco te buscaré. Que soy egoísta y mi maleta esta siempre lista para huir. Que odio cocinar, que nunca te diré "mi amor", tampoco te tomaré de la mano. Cuando piense en ti jamas lo sabrás y cuando me vaya tampoco lo sabrás.
Que no creo en el amor y no te quiero y dudo que te quiera. Pero esta es la oportunidad de descubrir si en el mundo hay un lugar para los dos. 

Poema XX


PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,  
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.  
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería.  
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.  
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.  
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.  
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.  
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca.  
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.  
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.  
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.  
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.  
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,  
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,  
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 
-Pablo Neruda- 


jueves, 6 de octubre de 2011

Voy a acabar cuando acabe

Descubrí que es mucho más fácil intentar adaptarse a esta sociedad estúpida que ser tú mismo, te evitas tantos líos, nadie te queda viendo feo, no te tienen miedo, nadie te jode por nada. Bueno y cuando te miras al espejo que? Ni tú te vas a reconocer.... horrible, como morir de abstinencia a ser tú. Me odiaria tanto como me odia el resto cuando soy yo, no, no puedo. Prefiero mi realidad distorsionada, mis vuelos, mis estupideces,  mi incomprensión a la gente puedo vivir con ello; reafirmo cada vez mi pensamiento y el cataclismo se acerca para el resto, porque cada vez me importa menos vivir en una roca, mi ropa sucia, mi pelo desaliñado, cada vez es más fácil vivir apenas con lo que necesito.
Se acaban mis días de adaptación al sistema, se acaba el yo soportable, todo eso se acaba y cuando acabe ya no serán nada en mi mundo, ni siquiera el recuerdo de una pesadilla.
Sobrevivo al apocalipsis de la humanidad y me marcho a  MI realidad. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Fuerza y Honor


Querido amigo, hoy es uno de esos días en que la memoria se pone la carne de gallina, uno de esos días en el que recordar un amigo que ya no está duele tanto en el alma que pareciera que a la memoria le salen llagas de tanto que visito esa parte del cerebro en la que guardo tú voz. Tus fuertes apretones de mano y esa sonrisa, la que viaja ver la calma y tanta inteligencia.

A menudo cuando me viene a visitar la nostalgia o cuando la soledad se empeña en acurrucarse en mi mirada, visito esa parte en el cerebro en la que todavía vives, en la que con tu voz y tu recuerdo he construido un jardín.

Hoy he visitado ese jardín para podar algunos brotes de olvido que a menudo se empreñan en hacer las hojas de lo vivido. Pero no te afijas, ni dejes que una sombra de duda se pose en ti. He plantado esta misma mañana unos árboles de recuerdos, árboles hechos de abrazos, de conversaciones cómplices ante un café barato y de cientos de noches en las que tú, con tú micrófono y yo con mí almohada, nos hacíamos fotos, utilizando de fondo paisajes encantados.

Hoy te escribo desde la soledad que solo deja la pérdida de un compañero de viaje, de esos viajes que solo existen en los mapas de los sueños, en la geografía del querer saber, en las guías para aventureros de lo desconocido. Tu voz echa de besos a dejado mis oídos huérfanos Joanna.

Hay recuerdo como si fuera ayer la primera vez en la que nos conocimos, tus palabras se escurrían por la piel de una rabia, y cada silaba, cada frase se convertía en gotas de luz y durante años te fui viviendo baso a baso. Más tarde la vida me regalo la oportunidad de conocerte en persona. A esa nube echa de gotas de alma, de gotas de luz, esa nube eres tú y pido al cielo de los soñadores, al cielo de los locos, al cielo de los que nunca se olvidan de buscar, que siempre este tu nube para que me lluevas por dentro para que me riegues estos campos yermos de los que tu amigo muy a menudo se encuentra, hoy la noche tiene los ojos tristes y por eso he ido a visitar mí jardín, nuestro jardín, el jardín de tus sonrisas.

Txus Di Fellatio - El Principe de la Dulce Pena

martes, 20 de septiembre de 2011

No es que muera de amor, muero de ti


No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

-Jaime Sabines-