miércoles, 9 de noviembre de 2011

La vida no te espera

Si pudiese perdurar estos momentos de felicidad para toda la vida, no la haría, sería muy aburrido








La vida es una espiral de emociones, sin duda, sigue su propio ritmo y no te espera. Hoy fue un pésimo día,me sentía abrumada por  miles de cosas pero acabo de tener un momento de re conexión con lo que me llena que es escribir, siempre lo he dicho escribo porque me hace quién soy y me encanta ser escritora, porque eso nadie me lo quita.
A la final no me importa si algún día puedo vivir de ello, prefiero no preocuparme por algo tan materialista y efímero como eso, aunque a veces creo que mi forma de ver las cosas es muy utópica. Creo que carezco de vocación para afrontar la forma en que se maneja el mundo hoy, soy demasiado simple para transcender tanto y logran comprender miles de cosas, a veces me preocupa esto porque pienso en el futuro, pero solo a veces, el futuro esta demasiado lejano y prefiero seguir aprendiendo a convivir conmigo, con mis carencias, con lo que tengo, a aceptar lo que no tengo y a luchar por lo que quiero.
Hoy me dí cuenta que perdí muchas oportunidades y a personas importantes en mi vida por estar en lucha constante con mis conflictos internos, con mi vida diferente, he perdido mucho pero he ganado aunque sea poco. Aunque a veces me duela aceptarlo soy un ser humano mas errante que otros pero eso soy, si debo disculparme lo haré pero la vida no me da tiempo de detenerme a intentar recuperar lo que perdí, quiero seguir, aunque sea más vacía que antes, aunque tenga que hacer muchos borrones y cuentas nuevas, aunque siga teniendo más decepciones, aunque a veces solo tenga lápiz y papel para desahogarme, aunque tenga que leer entre mis propias lineas para encontrar las soluciones. 
Me he dado cuenta que si resulta tan dificil controlarme a mi, es imposible controlar lo  ue hacen los demás. Por suerte tengo vocación para la soledad, y puedo acostumbrarme a tantas perdidas y seguir mi camino, pero no me detendré a esperar, seguiré con el pensamiento de que tal vez algún día nos volvamos a encontrar y que aun quede algo de quienes fuimos cuando nos conocimos, aun quede un soplo de la amistad que nos tuvimos.
Pero esos son deseos para el futuro y el futuro es tan lejano, y ni la vida ni mi soledad esperan.